6 https://www.cric-colombia.org/portal/sexto-encuentro-regional-de-caminantes-y-cuidadores-del-territorio-guardia-indigena-del-cric-con-recorrido-territorial-en-el-pueblo-ancestral-yanacona/

Intervención de Jesús Santrich ante el Consejo de Estado en la audiencia pública de pérdida de investidura

Transcribimos la intervención de Seuxis Paucias Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, ante el Consejo de Estado, en la audiencia pública realizada en la cárcel La Picota de Bogotá el pasado 21 de enero de 2019. La audiencia hace parte del proceso que se adelanta en su contra ante esta instancia y que busca la pérdida de su investidura como Representante a la Cámara.



Alirio Uribe: Buenos días honorables magistrados y magistradas. Para informarles que desde la defensa vamos a repartir el tiempo y arranca el Representante electo Seuxis Paucias Hernández Solarte, y a continuación yo haré mi intervención como defensor.


Jesús Santrich: Buenos días. Un saludo a todas las personas presentes, especialmente a los delegados de Naciones Unidas que se encuentran en esta sala. A los representantes de mi partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, representantes del Ministerio Público, representante de la Presidencia de la Cámara de Representantes y todos los funcionarios de Estado, al personal de INPEC, etcétera.

Honorables magistrados y magistradas del Consejo de Estado: También un saludo cordialmente como compatriota, que en medio cualquier adversidad sigue soñando y luchando por la paz de Colombia. Soy Seuxis Paucias Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, estudié en la facultad de ciencias jurídicas y en la Facultad de Educación de la Universidad del Atlántico y soy subversivo, rebelde, poeta y músico.


Lo cierto es que la captura y privación de mi libertad en celda de aislamiento ha estado plagada de abusos de autoridad e ilegalidades por parte de la Fiscalía General de la Nación, que incluyen, entre otros aspectos, la captura misma con privación de la libertad con fines de extradición a Estados Unidos mediante procedimiento sin controles judiciales, partiendo de un montaje burdo que pretendía, además, desconocer un Acuerdo de Paz en que se pactó que la competencia para la determinación judicial de los derechos de los excombatientes reposaría en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)


En todo el proceso de reincorporación, integrante de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC). Soy ciudadano colombiano comprometido con la reconciliación nacional y he sido honrado con la investidura de Representante a la Cámara, y actualmente me encuentro en prisión como consecuencia de falsas imputaciones hechas de manera temeraria por el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira.

No me voy a extender facultándome en reflexiones penales ni mucho menos jurisprudenciales sobre el asunto que a ustedes ha correspondido abordar y, también, porque precisamente es judicatura de la instancia donde se resguardan los fundamentos para definir si se están o no vulnerando mis derechos políticos.

Sin embargo, permítanme señalar algunos aspectos que creo contextualizantes y necesarios para esclarecer el problema sobre la pérdida de investidura como parlamentario:

Jamás he intentado, pensado siquiera, en mover un gramo de cocaína o de cualquier otra sustancia o elemento ilegal para ningún lado. No soy un traqueto, soy un revolucionario y gestor de paz que anhela que no se siga atropellando el derecho fundamental a la participación política, que se respeten en este caso específicamente los derechos políticos del partido FARC, derivados del tratado de paz que habría de reconciliarnos y el cual tiene connotación normativa y constitucional y de derecho internacional

  1. Desde el momento mismo en que se abrió la posibilidad de diálogo de paz entre el Gobierno y la insurgencia de las FARC-EP estuve vinculado día a día a las sesiones de trabajo en las que se construyó el Acuerdo de Paz que se firmó el 24 de noviembre del 2016.


  2. Está actuación la hice en condición de plenipotenciario, empeñando al lado de mis camaradas todos los esfuerzos físicos y mentales con convencimiento y con fe en la medida en que avanzamos hacia la dejación de armas y cumplimiento de lo pactado, pese a no tener plenas garantías de que parte del establecimiento nos correspondería con los compromisos de los que dependía la concreción de la paz estable y duradera.


  3. Firmado el Acuerdo de Paz, actúe como miembro ⸺junto a delegados del Gobierno⸺ de la denominada CSIVI, o Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación de la Implementación de los acuerdos. Participé en cada una de las reuniones de esa instancia, en la elaboración de las propuestas normativas de las tareas trazadas para encaminar la realización de la Reforma Rural Integral, apertura democrática (incluida la reforma política), la sustitución de cultivos de uso ilícito como parte de la aplicación de una nueva política antidrogas y la reforma para el mejoramiento a la ley de víctimas y la restitución de tierras.


  4. De manera especial, participé de las iniciativas para impulsar la reincorporación política y socioeconómica de los insurgentes farianos. En este último campo, yo contribuí activamente a la organización y realización del Congreso fundacional de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el nuevo partido político. En ese evento fui elegido como miembro de la Dirección Nacional para ser parte de sus listas de candidatos al Congreso de la República. En consecuencia, y dentro de la dinámica de la reincorporación política, estuve conduciendo la campaña electoral en la región Caribe como aspirante a la Cámara de Representantes por el Departamento del Atlántico, trazando ahí el objetivo principal de adelantar en el parlamento vocería en favor de los Acuerdos de Paz, de la reconciliación y la justicia social.


  5. Durante todo el tiempo transcurrido desde el regreso a Colombia, yo vivía en casas asignadas por el Gobierno con el acompañamiento policial y de la Unidad Nacional de Protección (UNP) las 24 horas del día, realizando actividades que se desenvolvieron rutinariamente a ojos vista de la autoridad, de lo cual existen registros en las minutas de la Policía Nacional, hasta cuando se produjo mi captura y privación de la libertad el día 9 de abril del año pasado, es decir, hace 9 meses y 10 días.


  6. Lo cierto es que la captura y privación de mi libertad en celda de aislamiento ha estado plagada de abusos de autoridad e ilegalidades por parte de la Fiscalía General de la Nación, que incluyen, entre otros aspectos, la captura misma con privación de la libertad con fines de extradición a Estados Unidos mediante procedimiento sin controles judiciales, partiendo de un montaje burdo que pretendía, además, desconocer un Acuerdo de Paz en que se pactó que la competencia para la determinación judicial de los derechos de los excombatientes reposaría en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Promulgándose con ello, creo yo, una interferencia indebida de la Fiscalía contra el juez natural que está regido por el Acto Legislativo 01 de 2017, para atender frente a situaciones, así sean de manera nómada.

    Aquí aparece involucrándose mañosamente una persona en proceso de reincorporación. El linchamiento mediático, la presentación sensacionalista mal intencionada de conjeturas en calidad de afirmaciones incuestionables que me ponían ante la opinión nacional en condición de narcotraficante, emitiéndose incluso pronunciamientos en la propia voz del Fiscal Martínez Neira, equivalentes a sentencia condenatoria y anticipada, de lo cual existen registros abundantes que muestran cómo se ha violentado consecutivamente la presunción de inocencia, el principio de legalidad, entre otros principios.


  7. En este cúmulo de hechos, la inexistencia y contrariadas pruebas incontrovertibles que supuestamente la Fiscalía tenía contra mí y el derrumbe de la farsa de los audios y del montaje tenebroso que ya indiqué, me llevan a concluir que Néstor Humberto Martínez Neira no es solamente mi acusador sino mi pertinaz perseguidor, y expreso esto, precisando que no tengo ni antes ni después de la firma del Acuerdo de Paz responsabilidad diferente a la que se desprende de la rebelión, respecto a lo que fui amnistiado. Y no pesan sobre mi historial hechos diferentes a los ligados a actividades de organización, educación, propaganda, especialmente lo concerniente a la difusión radiofónica, a la producción de música, de poesía, de cultura y temas de orden político y cultural. Asuntos que he continuado en la legalidad, y que suman la autoría de 6 libros mientras he estado en prisión.


  8. Agregaría que nunca he tenido involucramiento en negocios legales e ilegales, mucho menos de narcotráfico. Jamás he intentado, pensado siquiera, en mover un gramo de cocaína o de cualquier otra sustancia o elemento ilegal para ningún lado. No soy un traqueto, soy un revolucionario y gestor de paz que anhela que no se siga atropellando el derecho fundamental a la participación política, que se respeten en este caso específicamente los derechos políticos del partido FARC, derivados del tratado de paz que habría de reconciliarnos y el cual tiene connotación normativa y constitucional y de derecho internacional; y, está por demás decir, que he hecho todo lo humanamente posible por atender los parámetros constitucionales y los parámetros legales, especialmente lo consignado en artículo 183 Superior y de la ley quinta de 1992 para concretar mi posesión como Representante a la Cámara, habiéndose interpuesto a mi voluntad la fuerza mayor que será explicada razonada, detallada y suficientemente por mí apoderado, el doctor Alirio Uribe Muñoz.


  9. Sé que no corresponde a ustedes esclarecer lo referente al tenebroso montaje del Fiscal Martínez Neira ni a la privación de mi libertad, ni es responsabilidad de ustedes resolver la enorme crisis que al proceso de implementación de los acuerdos de La Habana le ha creado este enemigo de la paz, pero resulta que yo tengo la confianza en que harán ustedes la valoración más acertada de las circunstancias que han impedido que yo asuma las responsabilidades superiores y compromisos propios de la investidura, cuya pérdida solicita injustamente la Mesa Directiva de la Cámara de Representantes o quien la preside.


  10. Por último, no sé hasta dónde el desenlace de este caso que está en sus manos pueda lograr sanar las afecciones que se le han infringido a la buena fe con que presentamos a la legalidad y la victoria después de medio siglo de confrontación impuesta por el Estado. No sé cuánto pueda llegar a sanarse el pacta sunt servanda y la confianza del país en la posibilidad de acabar con la violencia política superando las causas del conflicto, pero yo tengo el sentimiento que en medio de la incertidumbre social que sacude a Colombia, el veredicto del Consejo de Estado pueda ser un vital destello de esperanza en la virtud para quienes siguen o seguimos creyendo en que realmente es alcanzable una patria mejor en justicia, austeridad, en felicidad y en todo.

Compatriotas, soy Seuxis Paucias Hernández Solarte. Muchas gracias a todos y todas.



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Lunes, 18 Noviembre 2019

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