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El Brasil del bolsonavirus (II)


Andrea Ávila Serrano

Doctoranda en Ciencia Política

Universidad Estadual de Campinas (Brasil)


Durante el mes de mayo en Brasil se observó la manera en que fueron cumpliéndose los principales pronósticos sobre el desarrollo de la crisis sanitaria provocada por el covid-19, los cuales anunciaban no solo que el país avanzaba vertiginosamente hacia convertirse en el nuevo epicentro de la pandemia, sino que probablemente el comportamiento de esta estaría más cercano al presentado por los Estados Unidos que al de Europa.


Así, el país comienza el primer fin de semana de junio con un número de contagios y muertes que superan los 675.000 y los 36.000, respectivamente, según datos oficiales, tras una semana en la que en varias ocasiones la cantidad de infectados nuevos y personas fallecidas reportadas por día fue la más elevada del planeta. Este panorama resulta ser más complejo al analizar las cifras anteriores con relación al número de pruebas aplicadas hasta el momento ⎯las cuales no alcanzan el millón⎯, siendo esta una de las razones por la que se sigue hablando de un alto índice de subregistro y, por ende, de que la situación es muchísimo más grave de lo que muestran las cifras gubernamentales. Pese a ello, ya se han comenzado a flexibilizar las medidas de distanciamiento social en varias ciudades del país, como en las del estado de Río de Janeiro[1].


Dichas flexibilizaciones en medio de lo que se considera el inicio del pico de la pandemia puede indicar que la disputa dentro del bloque en el poder[2], que inicialmente estaba inclinándose hacia la derecha, encabezada por los gobernadores de los estados de San Pablo y Río de Janeiro, quienes optaron por la implementación de cuarentenas, esté cediendo frente a la ultraderecha, liderada por el gobierno de Bolsonaro y el empresariado, que se han manifestado exigiendo el normal funcionamiento de la economía y que ejercen cada vez más presión en ese sentido[3] sobre los gobiernos locales y otras instancias del aparato estatal.


¿Se fortalece el bolsonarismo?


Esta no es la única situación que muestra una arremetida de la fracción neofascista de la clase dominante durante las últimas semanas, ya que varias otras acontecieron tanto al interior del gobierno como en las bases bolsonaristas. Para comenzar, como consecuencia de las acusaciones realizadas durante su anuncio público de renuncia por el exministro de Justicia, Sergio Moro, sobre la tentativa de interferencia de Bolsonaro en la Policía Federal para favorecer a sus hijos, que están siendo investigados, se difundió por los medios de comunicación el vídeo de una reunión ministerial ⎯que Moro pidió como prueba y que fue realizada a finales de abril, es decir, durante la pandemia⎯, en la cual tanto el presidente como sus ministros hacen declaraciones que despejan cualquier sombra de duda sobre el proyecto neoliberal de corte ortodoxo y autoritario que tienen para el país[4]. El vídeo de la reunión no se configura, según los expertos, como una prueba real que pueda dar pie a una investigación formal contra Bolsonaro[5], pero sí fue recibido de forma positiva por las bases bolsonaristas que se caracterizan por su actitud beligerante al estar colmada de improperios y lenguaje soez, razón por la cual para muchos su difusión fortaleció la imagen del gobierno pues, por una parte, sacó del panorama político el escándalo que parecía abrirse paso con la renuncia de Moro y, al parecer, les dio un nuevo brío a sus más fieles y recalcitrantes seguidores.


Pero, además, por otra parte, por cuanto en el vídeo hay una apelación constante al concepto de libertad, en un entendimiento claramente alineado con lo planteado por los precursores del neoliberalismo ⎯Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises y Milton Friedman⎯ como argumento en favor de medidas autoritarias, por ejemplo, la de armar a la población. En el vídeo, Bolsonaro expresa que la implementación de las cuarentenas es una manifestación de lo "fácil" que es imponer lo que él llama la "dictadura" en Brasil, y es por esa razón que considera indispensable liberar el porte de armas, puesto que si una persona "estuviese armad[a] [iría] a la calle" a defender su libertad.


Esas declaraciones fueron hechas en un momento en el cual comenzaban a darse las marchas y caravanas de carros de las bases bolsonariastas a favor de la derogación de las medidas de distanciamiento social, y se establecía una especie de campamento en el espacio que queda entre los edificios gubernamentales de las tres ramas del poder público en Brasilia, el cual reivindica la intervención militar y el cierre del Congreso y del Supremo Tribunal Federal (STF). Después de difundido el vídeo y con el periódico saludo que Bolsonaro hace a quienes se manifiestan a su favor en esa ciudad, las manifestaciones se multiplicaron y comenzaron a realizarse cada domingo en las principales ciudades. En algunas de ellas, como en San Pablo, se incorporó a las consignas un pedido de renuncia o juicio político para el gobernador por las diferentes prolongaciones de la cuarentena.


Posteriormente se conoció la decisión del STF de incautar los aparatos electrónicos de un grupo de personas, entre las que se encuentran políticos, empresarios y simpatizantes de Bolsonaro, como parte de la investigación que se adelanta por una red de creación y difusión de noticias falsas[6] ⎯en la que se encuentra involucrado uno de los hijos del presidente⎯ y la remisión a la Procuraduría General de un pedido en el mismo sentido hecho por parlamentares de la oposición sobre el teléfono celular de Bolsonaro. Esta situación produjo, por una parte, la manifestación pública a través de comunicado oficial del ministro-jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, general Augusto Heleno, en el sentido de que de concretarse ese último pedido se consideraría una "afrenta" y "una interferencia inadmisible" que podría llevar a "consecuencias imprevisibles", lo cual generó enorme inquietud en el país al leerse como el anunció de un posible golpe militar en defensa del presidente[7], especialmente porque con la renuncia del Ministro de Salud a mediados de mayo y su reemplazo (de forma interina) por el general Eduardo Pazuello ha aumentado el número de militares dentro de la burocracia estatal, principalmente en es esa cartera donde suman más de treinta.


Milicias bolsonaristas: ¿del neofascismo al neonazismo?


Por otra, el grupo bolsonarista del campamento, que se hace llamar los "300 de Brasil", realizó una manifestación (de no más de una treintena de personas) de antorchas y máscaras frente al edificio del STF, la cual fue entendida por varios analistas como una emulación de símbolos nazis y supremacistas blancos[8]. Este acto dio paso a otros en los cuales no solo las bases bolsonaristas sino el mismo gobierno usan simbología de este tipo. No es la primera vez que una situación como esta se presenta en el gobierno, pues hace unos meses, como se recordará, el Secretario Nacional de Cultura realizó una alocución televisada en la que pronuncio partes de un discurso del ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels[9]. Ya en días recientes, Bolsonaro junto a varios miembros de su gobierno aparecieron en un mensaje en directo bebiendo vasos de leche, lo cual también fue interpretado como un mensaje de supremacía blanca en tanto la "leche es todo el tiempo referencia neonazi. Tomar blanco, volverse blanco"[10], que se configuraría como una saludo o aval a sus bases que se estarían conformando como grupos y milicias de esa línea. Para cerrar esta serie de episodios, el último domingo de mayo, en la manifestación bolsonarista de San Pablo, algunos de los participantes ondearon y colgaron en los camiones de sonido banderas con el escudo de armas de Ucrania, conocido por haber sido adoptada por los movimientos neonazis de ese país, especialmente por el Pravyy Sektor[11].


Todo este contexto generó una ola de indignación generalizada entre lo que se podría denominar el campo progresista, que incluye desde la centro-izquierda partidaria hasta sectores más radicales de línea comunista y anarquista autónoma, e, incluso, entre algunos sectores de la derecha, que ha tenido como expresión principal una serie de cacerolazos diarios que se han registrado en varios Estados, y, en menor medida, manifestaciones por parte de la barra de hinchas del equipo de fútbol paulistano Corinthians y grupos de antifascistas en Porto Alegre, los cuales contuvieron a los grupos bolsonaristas en esas ciudades. Estas movilizaciones fueron sumando simpatizantes hasta reunir, también el domingo 31 de mayo, a un grupo significativo de personas que realizaron manifestaciones en la mayoría de las ciudades del país, muchas de las cuales fueron fuertemente reprimidas. En ellas hubo también presencia del movimiento negro tanto en apoyo de las movilizaciones antirracistas que ocurren en Estados Unidos como para pedir justicia por los asesinatos de los jóvenes negros de las favelas, en particular de Joao Pedro, quien en días previos fue baleado en su casa por agentes de la policía federal y civil en Río de Janeiro[12].


Lo anterior, llevó a que el debate público durante la primera semana de junio se centrara, por una parte, en determinar si el gobierno de Bolsonaro es de carácter fascista y el papel que las bases bolsonaristas que comienzan a perfilarse como milicias neonazis tendrían en un escenario de escala de la confrontación entre el ejecutivo y el STF, cuyo episodio más reciente lo configura la prohibición emitida por este tribunal de las redadas de la policía en los barrios populares de la ciudad de Río de Janeiro mientras dure la pandemia del covid-19[13], una medida que va en contravía de la política de genocidio negro que caracteriza al Estado brasilero, en general, y al gobierno Bolsonaro, en particular. Por otra parte, la atención de los medios se ha centrado en esclarecer qué y quiénes son los grupos denominados "antifas" (de antifascistas), al tiempo que algunos parlamentarios de derecha radicaron ante la Cámara de Diputados un Proyecto de Ley (PL3019/2020)[14] para tipificar a esos grupos como "organizaciones terroristas" en el marco de la Ley Antiterrorismo, en clara correspondencia con la iniciativa anunciada por Donald Trump días antes en el mismo sentido para Estados Unidos.


De esta forma, Brasil continúa por la senda de profundización de su crisis sanitaria y política de la que no se ve una salida o desenlace próximo, sino todo lo contrario. Aunque los cambios vertiginosos de los últimos tiempo dificultan hacer prospectivas, podemos arriesgarnos a pensar que la flexibilización de las medidas de distanciamiento social plantea un panorama de probable mantenimiento de la tendencia creciente de la curva de contagios y muertes, mientras que el avance en las investigaciones que envuelven el círculo cercano de Bolsonaro y la pérdida de apoyo social podrían abrir espacio a soluciones aún más autoritarias y violentas para el mantenimiento del régimen.



[1] Entre las medidas decretadas por el gobernador Wilson Witzel, está la reapertura de centros comerciales, restaurantes y bares que podrán operar hasta el 50% de su capacidad, así como los cultos religiosos ⎯también con restricciones⎯ y los deportes de alto rendimiento, incluyendo el fútbol profesional sin público: https://g1.globo.com/rj/rio-de-janeiro/noticia/2020/06/06/witzel-flexibiliza-medidas-de-isolamento-no-rj-e-autoriza-reabertura-de-shoppings-bares-e-restaurantes.ghtml

[2] A la cual se hizo referencia en un texto anterior:

https://www.revistaizquierda.com/secciones/numero-85-mayo-del-2020/el-brasil-del-bolsonavirus-i

[3] Un ejemplo es la visita que Bolsonaro hizo junto a varios de sus ministros y representantes de los empresarios al Supremo Tribunal Federal (STF) para pedirle que permitiese que desde el nivel federal se flexibilizaran las cuarentenas, pues fue este mismo Tribunal el que estableció que la definición de tales medidas era potestad de los gobiernos locales.

Véase: https://g1.globo.com/politica/noticia/2020/05/07/bolsonaro-atravessa-praca-dos-tres-poderes-a-pe-e-vai-ao-stf-acompanhado-de-ministros.ghtml

[4] https://g1.globo.com/politica/noticia/2020/05/22/leia-integra-da-transcricao-do-video-da-reuniao-ministerial-de-22-de-abril-entre-bolsonaro-e-ministros.ghtml

[5] Pero sí ha servido para abrir procesos de diverso tipo contra algunos de sus ministros, como los de Educación y Medio Ambiente.

[6] https://brasil.elpais.com/brasil/2020-05-27/policia-federal-mira-aliados-de-bolsonaro-em-investigacao-sobre-noticias-falsas.html

[7]https://www1.folha.uol.com.br/poder/2020/05/celso-de-mello-diz-caber-a-pgr-avaliacao-de-pedidos-para-apreender-celulares-de-bolsonaro-e-carlos.shtml. Cabe anotar que el pedido fue archivado en días recientes.

[8] https://catracalivre.com.br/cidadania/em-ato-contra-stf-bolsonaristas-usam-simbolos-do-nazismo-e-da-kkk/

[9]https://g1.globo.com/politica/noticia/2020/01/17/secretario-nacional-da-cultura-roberto-alvim-faz-discurso-sobre-artes-semelhante-ao-de-ministro-da-propaganda-de-hitler.ghtml

[10]http://www.esquerdadiario.com.br/Bolsonaro-bebe-copo-de-leite-em-lives-imitando-racismo-da-extrema-direita-americana

[11] El uso de esa bandera dentro de los grupos bolsonaristas no es casual, puesto que una de sus líderes, una mujer conocida como Sara Winter (quién también lidera el campamento de Brasilia y encabezó la marcha de los "300" hacia el ST, pues fue una de las personas a quienes les practicaron incautaciones), asegura haber sido entrenada en ese país y en repetidas ocasiones ha declarado públicamente que "es hora de ucranizar a Brasil".

https://revistaforum.com.br/politica/apos-pm-reprimir-antifascistas-bolsonaristas-desfilam-com-bandeiras-neonazistas-em-carro-de-som-na-paulista/?fbclid=IwAR36DABZ1W7cfovZjdUpIZ5DRZy8K7Dvci93LGU0Cc5MzzbNM8Y67-ijqlk

[12] https://g1.globo.com/rj/rio-de-janeiro/noticia/2020/05/20/o-que-se-sabe-sobre-a-morte-a-tiros-de-joao-pedro-no-salgueiro-rj.ghtml

[13] https://www.telesurtv.net/news/supremo-tribunal-federal-brasil-prohibe-redadas-favelas-rio-janeiro-coronavirus-20200606-0007.html?fbclid=IwAR3rf8Px2s0lLOiHdHVCPIJ1NHYmGzM_3xN55KZwBpoK5cPbhlYBuqM23cI

[14] https://www.camara.leg.br/proposicoesWeb/fichadetramitacao?idProposicao=2254171 


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Lunes, 13 Julio 2020

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