El Brasil del bolsonavirus (III)

Andrea Ávila Serrano

Doctoranda en Ciencia Política

Universidad Estadual de Campinas (Brasil)


Manteniendo la tendencia presentada durante los primeros meses del año, en junio el panorama político y sanitario en Brasil sorprendió en distintas oportunidades a la población local y mundial. Apenas terminada la primera semana del mes, el gobierno de Jair Bolsonaro desconcertó a la opinión pública al sacar del aire la página web a través de la cual el Ministerio de Salud reportaba los datos sobre el número de contagios y muertes por el covid-19. Después de casi un día sin tener reportes al respecto, la página fue habilitada nuevamente pero con una variación en el mecanismo de información: únicamente se divulgaban las cifras diarias, eliminando así el histórico de los registros.


A partir de ese momento, fue creado un consorcio compuesto por los principales medios de comunicación del país, el cual agrupa y divulga los datos suministrados por las secretarias de salud departamentales y mantiene los números consolidados, erigiéndose como la fuente estadística más confiable sobre la evolución de la pandemia, pues si bien el Supremo Tribunal Federal (STF) obligó al gobierno a retomar la publicación de los datos como se hacía hasta ese momento, estos presentaron inconsistencias evidentes, principalmente desde el instante en que el número de fallecimientos por causa de coronavirus superó el millar de personas por día.


Aunque ya es problemático en sí mismo el hecho que, ante una calamidad de salud pública como la presentada por la pandemia, no se cuente con datos oficiales, lo es aún más teniendo en cuenta que la principal hipótesis que se esgrime en relación con las razones para esa omisión gubernamental es la de la pretensión de ocultar la magnitud de la tragedia sanitaria en aras de mantener una retórica que plantea que el covid-19 no es una amenaza real y que, por el contrario, su percepción ha sido manipulada y producto de la "histeria colectiva", como lo ha declarado de forma sostenida Bolsonaro desde que se reportó el primer caso. Esa hipótesis se hace más plausible cuando se piensa en que los niveles abrumadores que alcanzó el coronavirus al mantenerse a lo largo del mes en un promedio de mil muertes y 30.000 mil contagios diarios (incluso superando en ocasiones los 40.000), son, al mismo tiempo, una evidencia contundente contra ese argumento del presidente y una victoria política para la derecha que lideró la aplicación de medidas de contención de la propagación del virus contrariando al ejecutivo.


Sin embargo, dicha disputa comenzó a diluirse justamente durante el mes de junio, cuando los gobernadores de los principales Estados, como San Pablo y Río de Janeiro, que representan la derecha, avanzaron hacia la flexibilización de las mencionadas medidas en aras de salvaguardar la economía y respondiendo, seguramente, a las presiones del empresariado, en el momento justo en que se atraviesa por el pico de la pandemia de acuerdo con los datos antes mostrados. Esto condujo a que se entrara en un movimiento pendular –como el presentado en otras partes del mundo– entre suavización y endurecimiento de las cuarentenas conforme con el aumento de los datos diarios[1], puesto que, en la mayoría de los casos, las flexibilizaciones produjeron aumentos de los contagios y las muertes y, consecuentemente, la retoma de medidas drásticas de distanciamiento social.


De igual forma, esa fluctuación fue evidenciada en el actuar político de Bolsonaro durante el último mes. Por una parte, cesaron sus manifestaciones con contenidos neofascitas y neonazis[2] que fueron recurrentes en mayo[3] y, en general, tuvo un perfil público más discreto, con un menor número de declaraciones polémicas. Esto puede atribuirse a los diferentes avances de la justicia en su contra y de sus allegados, que marcan un cambio en la correlación de fuerzas en la confrontación entablada entre la rama ejecutiva y judicial que viene desarrollándose en los últimos meses y que, hasta comienzos de junio, estaba inclinándose a favor de la presidencia. En primer lugar, el STF tomó una serie de decisiones judiciales contra algunos de los principales miembros y estrategias del bolsonarismo, las cuales comenzaron con el desmantelamiento del campamento de los llamados "300 de Brasil", que se ubicaba en el corazón de los edificios gubernamentales en Brasilia, y la captura de su líder, conocida como Sara Winter, aunque esta solo estuvo unos día en prisión. Se trata del grupo que se consideraba el piloto para la constitución de milicias pro gobierno. A estas medidas, siguieron otras órdenes de allanamiento y captura de empresarios, políticos y apoyadores de Bolsonaro dentro de una investigación por la financiación y ejecución de actos antidemocráticos, en muchos de los cuales participó el mismo presidente[4]. Adicionalmente se mantuvieron las investigaciones por divulgación de noticias falsas, que involucran a dos de sus hijos, y por su posible interferencia en la Policía Federal.


En segundo lugar, y sin duda lo que más impactó las filas del bolsonarismo, fue la captura de Fabrício Queiroz, quien no solo es ex asesor del hijo mayor del presidente, el senador Flávio Bolsonaro[5], y está acusado de liderar un esquema de desvíos de dineros de los asesores del senador cuando este era asambleísta de Río de Janeiro –por lo que también está siendo investigado–, sino que además fue encontrado en una propiedad del abogado de la familia Bolsonaro, Frederick Wassef, después de estar prófugo por más de un año. Esta captura ha generado una enorme expectativa sobre el alcance que puedan tener las posibles declaraciones de Queiroz ante la justicia, e incluso las del abogado Wassef, en relación con la sostenibilidad de Bolsonaro en el poder o, como mínimo, la de sus hijos dentro del mundo político brasilero.


No obstante, Bolsonaro ha mostrado gran habilidad para establecer acuerdos funcionales para asegurar su permanencia en la presidencia. Así, además del conocido pacto con los partidos del llamado "centro", que llevaron a que los pedidos de juicio político en su contra estén bloqueados al menos en el corto plazo, ejecutó dos movimientos orientados a bajar los ánimos en su relación con el STF: de una lado, propició la renuncia del Ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien es investigado por el alto tribunal por lanzar improperios en contra de sus miembros durante una reunión del gabinete que fue divulgada por la prensa nacional, con lo que se respondía a un pedido implícito del Supremo, aunque al conseguirle paralelamente un cargo en el Banco Mundial[6] se permitió la salida de Weintraub del país, lo cual ha sido interpretado como una fuga de la justicia brasilera. De otro, Bolsonaro envió una comitiva del gobierno para reunirse con el magistrado del STF, Alexandre de Moraes, quien es uno de los que adelanta investigaciones contra los bolsonaristas, intentando un acercamiento. Días después, en un discurso frente al presidente de esa corporación, "defendió la cooperación y harmonía entre los poderes"[7].


Sin embargo, de ninguna manera estas estrategias políticas significan que Bolsonaro haya dejado de lado su talante autoritario pues, concomitantemente, los "coqueteos" con el ala militar de su gobierno se han profundizado. Esto se evidencia en el nombramiento temporal de otro militar para asumir la cartera de educación en reemplazo de Weintraub[8] y en la firma de un decreto que aumenta el salario de un grupo de militares de alto rango[9], en medio de la pandemia durante la cual se ha mantenido un discurso en favor de la "necesidad" de asegurar la austeridad fiscal del Estado y contra cualquier medida de ayuda a las clases populares por medio de beneficios económicos que les permita atender las políticas de cuarentena. Tales disposiciones afianzan la estrecha relación de Bolsonaro con las Fuerzas Armadas, las cuales tiene una presencia importante en la composición del ejecutivo, al encabezar 10 de los 23 ministerios, además de participar en un volumen considerable dentro de los diferentes niveles del cuerpo burocrático. Sobre este punto, es relevante señalar que durante las últimas semanas y con la intensificación de las tensiones políticas, los militares se han pronunciado de diversas formas respaldando al presidente, así como que la mayoría de esos militares que hacen parte del gobierno fueron formados durante la época de la dictadura brasilera[10], al igual que el mismo Bolsonaro; por eso no es de extrañar que en varias ocasiones se haya pronunciado a favor de ella, presentándola como una "necesidad histórica" para salvar a Brasil del comunismo y llevarlo hacia el desarrollo[11].


Lo anterior cobra más relevancia en el contexto de un aumento de las protestas contra el gobierno que, junto a la caída en el índice de favorabilidad del presidente, han generado preocupación al interior de este, razón por la cual para muchos sectores de la sociedad, principalmente para los de oposición, sigue latente la posibilidad de una golpe civil auspiciado por los militares o, inclusive, de carácter militar propiamente dicho, en caso de que se presenten las condiciones institucionales (principalmente de la mano de las investigaciones judiciales) para una caída de la presidencia de Bolsonaro.


Así, el mes de julio inicia en Brasil con un panorama que se mantiene bastante nublado y con una crisis cuya tendencia se recrudece. En efecto, tanto el ámbito sanitario del país, que presenta más de un millón y medio de infectados de coronavirus y casi 65.000 muertos registrados ⎼sin considerar, por supuesto, los probables subregistros⎼, como el ámbito político ⎼sin ministro de educación y aún con ministro "encargado" de salud, esperando las declaraciones de Queiroz ante la justicia y el avance en las investigaciones del STF⎼ junto con diversos fenómenos medioambientales[12], generan en la población la sensación de estar en medio de un furioso huracán cuya calma no parece aproximarse.


[1] También por disposiciones tomadas por el poder legislativo y judicial que, por lo general, limitan la aplicación o el alcance de las medidas de flexibilización tomadas por las gobernaciones. Un ejemplo de ello puede leerse en https://g1.globo.com/rj/rio-de-janeiro/noticia/2020/06/08/justica-suspende-trechos-de-decretos-de-witzel-e-crivella-que-flexibilizam-isolamento-social.ghtml

[2]Gestos que, según investigaciones recientes, han tenido resultados favorables para la proliferación de grupos neonazis, los cuales han aumentado considerablemente durante el gobierno Bolsonaro. https://www.dw.com/pt-br/dados-indicam-crescimento-do-neonazismo-no-brasil/a-53985901

[3] Y sobre las cuales se hizo referencia en el texto "El Brasil del Bolsonavirus II" https://www.revistaizquierda.com/secciones/numero-86-junio-del-2020/el-brasil-del-bolsonavirus-ii

[4]https://oglobo.globo.com/brasil/governo-de-brasilia-desmonta-acampamento-de-apoiadores-de-bolsonaro-24478673.

https://g1.globo.com/politica/noticia/2020/06/16/policia-federal-cumpre-mandados-em-brasilia.ghtml

https://www.brasil247.com/regionais/brasilia/sara-winter-pode-pegar-ate-22-anos-de-prisao?fbclid=IwAR0r9zo9NJ2209ZFgUnzw1dd49olQv5KUNr4PhcNkF60JRGRyT0XPQZfGmE

[5]https://g1.globo.com/politica/noticia/2020/06/19/queiroz-preso-entenda-o-que-se-sabe-e-o-que-falta-esclarecer.ghtml

[6] Frente a la que se ha opuesto una asociación de funcionarios del mismo banco, la cual pidió bloquear el nombramiento, sin éxito hasta el momento.

[7] https://www1.folha.uol.com.br/poder/2020/06/na-presenca-de-toffoli-bolsonaro-fala-em-cooperacao-e-harmonia-entre-os-poderes.shtml

https://www.correiodopovo.com.br/not%C3%ADcias/pol%C3%ADtica/bolsonaro-envia-aliados-para-tentar-tr%C3%A9gua-com-moraes-e-o-stf-1.438735

[8] Cabe anotar que el nombramiento fue infructuoso y el nombrado ministro tuvo que renunciar antes de posesionarse oficialmente debido a un escándalo por falsedad en su hoja de vida.

[9] https://www.brasil247.com/brasil/bolsonaro-faz-agrado-a-militares-aumentando-salarios?fbclid=IwAR34usmz1cheKoOu07-uiIjHJP7Yaww7lNdZ8u_8wljJjmQFvoQU18uiN3Q

[10] https://www1.folha.uol.com.br/poder/2020/06/ditadura-formou-geracao-de-militares-que-hoje-povoam-governo-bolsonaro.shtml

[11] Un ejemplo de ello fue el pronunciamiento del vicepresidente, exgeneral Hamilton Mourão el día que se completaban 56 años del golpe militar https://www.cartacapital.com.br/politica/mourao-exalta-golpe-de-64-e-diz-que-ditadura-desenvolveu-o-brasil/

[12] Como el aumento en los incendios en el Amazonas; el cuasi arribo de una nube de saltamontes proveniente de Argentina y el paso de un "ciclón bomba". 


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Miércoles, 02 Diciembre 2020

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