Maria de Fátima Cóssio
Profesora de la Universidade Federal de Pelotas/RS/Brasil
cossiofatima13@gmail.com
Vera Maria Vidal Peroni
Profesora de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul/RS/Brasil
veraperoni@gmail.com
Leonardo Dorneles Gonçalves
Profesor de la Universidade Federal do Rio Grande/RS/Brasil
dorneles05@gmail.com
Introducción
La escuela pública brasileña ha experimentado profundas transformaciones durante las últimas décadas. Para comprenderlas es necesario analizar la articulación entre neoliberalismo y neoconservadurismo. El primero constituye una racionalidad política que reorganiza el Estado, las instituciones y la vida social según la lógica del mercado, la competencia y el desempeño. El segundo se expresa en la reafirmación de jerarquías morales, religiosas y culturales, así como en la defensa de formas autoritarias de regulación social. Aunque poseen orígenes distintos, ambos proyectos convergen en la redefinición del papel del Estado, en la reducción de derechos sociales y en la reconfiguración del carácter público de la educación.
El neoliberalismo y la redefinición del Estado
El neoliberalismo suele ser asociado a medidas económicas como privatización, apertura comercial, austeridad fiscal y desregulación. No obstante, su alcance es más amplio. Como sostienen Dardot y Laval (2016), se trata de una racionalidad que orienta la organización de la sociedad a partir de criterios empresariales. El objetivo no consiste simplemente en reducir el Estado, sino en transformarlo para que promueva comportamientos competitivos y mecanismos permanentes de evaluación y control.
Harvey (2008) sitúa el surgimiento del neoliberalismo en la crisis capitalista de la década de 1970. Desde esta perspectiva, el neoliberalismo constituyó una estrategia destinada a restaurar el poder económico y político de las élites frente al avance de derechos sociales y de mecanismos de regulación estatal. Su difusión internacional estuvo asociada al Consenso de Washington y a reformas administrativas inspiradas en la Nueva Gestión Pública.
La Nueva Gestión Pública (NGP) reorganizó el aparato estatal según principios derivados de la gestión empresarial. Entre ellos destacan la profesionalización de la administración, la adopción de indicadores de desempeño, el control por resultados, la competencia entre unidades, la incorporación de métodos del sector privado y la disciplina fiscal. En Brasil, estos principios orientaron el Plan Director de la Reforma del Aparato del Estado de 1995.
Dicha reforma distinguió funciones estatales estratégicas de servicios considerados no exclusivos, entre ellos la educación. Para estos últimos se promovieron mecanismos de transferencia de responsabilidades hacia organizaciones privadas y entidades del denominado sector público no estatal. El resultado fue la ampliación de asociaciones entre gobiernos y organizaciones privadas en la ejecución de políticas públicas.
En el campo educativo, Freitas (2018) muestra que la NGP fue difundida mediante fundaciones, institutos y movimientos empresariales que pasaron a influir crecientemente en la formulación de políticas. La defensa de metas, evaluaciones estandarizadas y modelos de gestión basados en resultados desplazó parte importante de las decisiones desde los espacios democráticos hacia redes privadas legitimadas por un discurso técnico. Aunque la educación continuó siendo formalmente pública, su funcionamiento comenzó a alinearse con principios de mercado.
Durante los años 2000 se hicieron evidentes diversas limitaciones de la NGP. La fragmentación administrativa, las dificultades de coordinación y la subordinación de políticas sociales a criterios gerenciales generaron nuevas críticas. Como respuesta surgieron reformas agrupadas bajo la denominación de Pos-Nueva Gestión Pública.
Autores como Ball (2014), Barroso (2005), Lima (2011), Dale (2004) y Robertson (2012) sostienen que la Pos-NGP no representa una ruptura con el neoliberalismo. Más bien, reorganiza y sofistica sus mecanismos. Conceptos como gobernanza, colaboración, redes y coproducción permiten presentar las reformas como más participativas, aunque se mantienen instrumentos centrales tales como la evaluación por resultados, la contractualización, la responsabilización y la apertura al mercado.
La gobernanza adquiere un papel central en este proceso. Bajo esta lógica, la formulación de políticas involucra gobiernos, organismos internacionales, empresas, organizaciones sociales y especialistas. Aunque presentada como una forma eficiente de coordinación, la gobernanza suele desplazar conflictos políticos hacia espacios técnicos, reduciendo la capacidad de deliberación democrática.
En educación, la gobernanza se expresa en tres dimensiones principales. La primera corresponde a la gobernanza global, impulsada por organismos internacionales como el Banco Mundial, la OCDE y la UNESCO, que difunden indicadores, evaluaciones comparativas y modelos de política educativa. La segunda es la gobernanza privada, caracterizada por la creciente influencia de fundaciones e institutos empresariales en áreas como currículo, formación docente y gestión escolar. La tercera es la gobernanza digital, basada en plataformas, sistemas de información y algoritmos que median la gestión educativa y amplían la participación de empresas tecnológicas.
La gobernanza digital implica transformaciones profundas en los espacios institucionales. La gestión de datos educativos pasa a depender cada vez más de herramientas desarrolladas por grandes corporaciones tecnológicas, capaces de influir en prioridades gubernamentales y de apropiarse de información producida por usuarios, instituciones y el propio Estado. De este modo, mecanismos de coordinación aparentemente neutros pueden reforzar formas sofisticadas de control y dependencia.
Las relaciones entre lo público y lo privado en educación deben comprenderse en el marco de disputas entre proyectos de sociedad. Lo público se vincula a la igualdad, a los derechos sociales y a la democracia; lo privado, a la competencia, al individualismo y a la meritocracia. Analizar la privatización educativa exige identificar a los actores que la promueven, sus intereses y sus formas de intervención en las políticas públicas. Desde esta perspectiva, fortalecer el carácter público de la educación significa afirmar la responsabilidad estatal en la garantía de derechos. La democracia no constituye un estado acabado, sino un proceso permanente de construcción colectiva, atravesado por conflictos y disputas entre grupos con proyectos distintos. Los derechos sociales forman parte esencial de ese proceso.
Neoliberalismo, neoconservadurismo y educación
Las relaciones entre lo público y lo privado en educación deben comprenderse en el marco de disputas entre proyectos de sociedad. Lo público se vincula a la igualdad, a los derechos sociales y a la democracia; lo privado, a la competencia, al individualismo y a la meritocracia. Analizar la privatización educativa exige identificar a los actores que la promueven, sus intereses y sus formas de intervención en las políticas públicas.
Desde esta perspectiva, fortalecer el carácter público de la educación significa afirmar la responsabilidad estatal en la garantía de derechos. La democracia no constituye un estado acabado, sino un proceso permanente de construcción colectiva, atravesado por conflictos y disputas entre grupos con proyectos distintos. Los derechos sociales forman parte esencial de ese proceso.
En América Latina, la expansión de derechos sociales ocurrió simultáneamente a la consolidación internacional del neoliberalismo. Tras la crisis económica de 2008, las estrategias orientadas a recomponer la rentabilidad del capital intensificaron la presión sobre las políticas sociales. En consecuencia, el mercado pasó a ser presentado como referencia de eficiencia, mientras que el Estado fue responsabilizado por problemas económicos y fiscales.
La austeridad ocupa una posición central en este escenario. Como argumenta Mattei (2023), la austeridad no constituye una respuesta técnica y neutral a las crisis, sino una decisión política que define quiénes serán protegidos y quiénes asumirán los costos del ajuste. En Brasil, reformas laborales, restricciones fiscales y elevadas tasas de interés reflejan una orientación que preserva intereses del capital mientras limita la expansión de derechos sociales.
Es precisamente en este contexto donde se fortalece la articulación entre neoliberalismo y neoconservadurismo. Las consecuencias sociales de la austeridad, el desempleo y la precarización generan condiciones favorables para discursos autoritarios que combinan defensa radical del mercado con moralismo, nacionalismo y rechazo a políticas de igualdad.
Brown (2019) sostiene que el neoliberalismo erosiona las bases de la democracia al transformar todos los ámbitos de la vida en espacios de competencia. Paralelamente, el neoconservadurismo ofrece referencias morales y culturales que legitiman jerarquías sociales y justifican restricciones a derechos. Familia, tradición y autoridad son presentadas como alternativas a la acción estatal y a las políticas públicas orientadas a la igualdad.
En Brasil, esta convergencia se manifestó en el fortalecimiento de sectores empresariales, religiosos, militares y agroexportadores que difundieron discursos antisistema mientras defendían la reducción del Estado social. El neoconservadurismo se volvió funcional al neoliberalismo al canalizar tensiones sociales hacia agendas morales y culturales, evitando cuestionamientos más profundos a las desigualdades estructurales.
En educación, esta convergencia no se limita a cuestiones de gestión. También involucra disputas sobre contenidos curriculares, autonomía docente y finalidades de la escuela. Iniciativas inspiradas en Escola sem Partido, propuestas de educación domiciliaria y proyectos de militarización escolar expresan intentos de redefinir quién puede enseñar, qué puede enseñarse y cuáles valores deben orientar la formación de los estudiantes.
La educación domiciliaria ha sido defendida por redes que combinan argumentos vinculados a la libertad de elección familiar con intereses privados asociados a materiales educativos y servicios especializados. Las escuelas cívico-militares, impulsadas especialmente durante el gobierno de Jair Bolsonaro, introdujeron estructuras jerárquicas de control y disciplina que tensionan los principios de gestión democrática y pluralismo característicos de la educación pública.
En educación, sus efectos se manifiestan mediante reformas gerenciales, mecanismos de gobernanza, expansión de actores privados, control de contenidos curriculares y cuestionamientos a la autonomía docente. Aunque la educación básica permanezca mayoritariamente en manos del Estado, crecen las formas indirectas de privatización que disputan recursos, orientaciones y procesos decisorios. Defender el carácter público de la educación implica, por tanto, reafirmar la responsabilidad estatal, fortalecer la gestión democrática y preservar la escuela como espacio de formación crítica, igualdad de derechos y participación colectiva. Más que una discusión administrativa, se trata de una disputa sobre el tipo de sociedad que se pretende construir.
Privatización y control de la educación pública
Aunque aproximadamente cuatro quintas partes de las matrículas de educación básica continúan en la red pública, la privatización avanza mediante mecanismos distintos de la transferencia directa de escuelas al sector privado. Siguiendo a Rikowski (2017), puede entenderse este proceso como una disputa por el fondo público y por el control de las políticas educativas.
Una primera modalidad corresponde a la privatización por dirección. En ella, grupos empresariales y conservadores influyen en la definición de agendas, prioridades y reformas educativas. Movimientos como Todos Pela Educação, el Movimento pela Base y organizaciones vinculadas a Escola sem Partido o al homeschooling participan activamente en la formulación de políticas públicas.
La segunda modalidad se refiere a la privatización por ejecución. En este caso, entidades privadas asumen directamente la prestación de servicios educativos en áreas como educación infantil, educación profesional, educación especial y programas específicos de gestión.
La tercera modalidad combina dirección y ejecución. Instituciones privadas participan simultáneamente en la definición de políticas y en su implementación. Fundaciones e institutos empresariales desarrollan materiales didácticos, programas de formación docente, sistemas de evaluación, plataformas digitales y mecanismos de monitoreo que orientan el trabajo escolar. Tales instrumentos amplían la capacidad de actores privados para influir en el cotidiano de las escuelas y en las decisiones pedagógicas.
Conclusión
La articulación entre neoliberalismo y neoconservadurismo constituye uno de los principales desafíos para la educación pública brasileña contemporánea. Mientras el neoliberalismo reorganiza el Estado con base en criterios de mercado, eficiencia y competencia, el neoconservadurismo impulsa agendas moralizantes y formas autoritarias de regulación social. En conjunto, ambos proyectos contribuyen al debilitamiento de la democracia, la restricción de derechos y la redefinición del sentido de lo público.
En educación, sus efectos se manifiestan mediante reformas gerenciales, mecanismos de gobernanza, expansión de actores privados, control de contenidos curriculares y cuestionamientos a la autonomía docente. Aunque la educación básica permanezca mayoritariamente en manos del Estado, crecen las formas indirectas de privatización que disputan recursos, orientaciones y procesos decisorios.
Defender el carácter público de la educación implica, por tanto, reafirmar la responsabilidad estatal, fortalecer la gestión democrática y preservar la escuela como espacio de formación crítica, igualdad de derechos y participación colectiva. Más que una discusión administrativa, se trata de una disputa sobre el tipo de sociedad que se pretende construir.
Referencias bibliográficas
BALL, Stephen. Educação global S.A.: novas redes políticas e o imaginário neoliberal. Ponta Grossa: Editora UEPG, 2014.
BARROSO, João. O Estado, a educação e a regulação das políticas públicas. Educação & Sociedade, Campinas, v. 26, n. 92, p. 725-751, 2005.
BROWN, Wendy. Nas ruínas do neoliberalismo: a ascensão da política antidemocrática no Ocidente. São Paulo: Politeia, 2019.
DALE, Roger. Globalização e educação: demonstrando a existência de uma “cultura educacional mundial comum” ou localizando uma “agenda globalmente estruturada para a educação”? Educação & Sociedade, Campinas, v. 25, n. 87, p. 423-460, 2004.
DARDOT, Pierre; LAVAL, Christian. A nova razão do mundo: ensaio sobre a sociedade neoliberal. São Paulo: Boitempo, 2016.
FREITAS, Luiz Carlos de. A reforma empresarial da educação: nova direita, velhas ideias. São Paulo: Expressão Popular, 2018.
HARVEY, David. O neoliberalismo: história e implicações. São Paulo: Loyola, 2008.
LIMA, Licínio. A escola como organização educativa: uma abordagem sociológica. 4. ed. São Paulo: Cortez, 2011.
MATTEI, Clara. A ordem do capital: como economistas inventaram a austeridade e abriram caminho para o fascismo. São Paulo: Boitempo, 2023.
RIKOWSKI, Gleen. Privatização em educação e formas de mercadoria. Retratos da Escola, Brasília, v. 11, n. 21, p. 393-413, jul./dez. 2017.
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